Una seda en blanco,


Me considero una simple artesana, alguien que cogiendo un poco de aquí otro poco de allá, algo más de acullá, consigue hacer algo con sus manos.
A pesar de recrear lo que hacen otros, dando nuestra propia visión, no hay nada más aterrador para mí que esa seda en blanco., que deberé transformar en una seda pintada, ya sea fular, pañuelo, o cuadro.
Es cuando comienzan las dudas y ¿si lo que he pensado, no soy capaz de plasmarlo?, ¿si mi mano no es tan obediente a lo que ve mis "ojos internos"?, y ¿si a pesar de plasmarlo no le gusta a nadie?. ¿Y si al meterlo en el fijador, los hados o la luz, o el vapor de agua deciden hacer una jugarreta y los pigmentos se corren?. Siempre queda esa duda, pero paso a paso, con mimo, con constancia las cosas suelen irse consiguiendo.
Es tan simple con hacer el Camino de Santiago, se comienza con un simple paso.
Hoy he comenzado el boceto sobre un cuadro de Tamara Lempicka, es el de ête.
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